ACADEMIAS DE ALTO RENDIMIENTO DE FÚTBOL Y ECONOMÍA DEL DEPORTE
07/11/2019 Categoría:  Actualidade

En su editorial de febrero de 2018, Jaume García-Villar nos hablaba de los despachos del fútbol y de la importancia que tenía que el análisis riguroso y competente no solo llegase a los terrenos de juego -utilización de datos para mejorar aspectos tácticos, estratégicos y de preparación físico-técnica de los deportistas-, sino que tenía que llegar a los gerentes, a los “despachos”.

El creciente número de estudios sobre economía del deporte y la existencia de asociaciones como la Sociedad Española de Economía del Deporte que ayudan a su puesta en común, sistematización y estímulo constante es una gran noticia para todos los gestores del deporte. Ejemplo de ello son los importantes congresos que se celebran anualmente en España, tanto en Gijón como en las sedes itinerantes del Congreso Iberoamericano de Economía del Deporte (CIED); y el extraordinario volumen especial dedicado a  "Deporte y Economía" de la revista Papeles de Economía aparecido a mediados de este año.

La exigencia mediática y de aficionados, las urgencias y las especiales características del mercado de jugadores de fútbol con numerosos clubes compradores – con ingresos crecientes- son un incentivo para caer en sesgos de valoración. Los clubes que han conseguido sus objetivos o que han estado cerca de hacerlo tienen menos presión que aquellos que no lo lograron, que suelen ser la mayoría.

La importancia de las canteras

¿Cómo conseguir juntar a los mejores talentos sin tener que pagar un excesivo precio por ellos? Formándolos. Haciendo que salgan de tus academias.

Las Academias de alto rendimiento de fútbol, popularmente conocidas como canteras, han sido siempre importantes referencias de los clubes de fútbol. Incluso, de algunas de ellas, se habla directamente por su nombre o seudónimo. Así, es habitual referirse a “La Fábrica”, “La Masía”, “Lezama” o “Mareo” sin tener que especificar nada más para saber que estamos hablando de las canteras de fútbol de Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao o Sporting de Gijón, respectivamente.

La importancia de las canteras es creciente. Los clubes son conscientes de que la formación sistemática y la captación de los mejores talentos deportivos de cada generación es un aspecto clave en el crecimiento a medio y largo plazo del club. Esta captación se tiene que hacer lo antes posible, ya que la revalorización de los jugadores se produce, cada vez más, en etapas tempranas.

Esa presión por la captación de jóvenes jugadores, ha llevado a la FIFA a crear una normativa restrictiva, que impide el movimiento de menores fuera de su país, si no existen razones plenamente justificadas por la expatriación de sus padres o tutores.

Generaciones tan brillantes como la que consiguió reunir el Barcelona desde “La Masía” hace una década o en menor medida el Atlético de Madrid actual, con una línea medular de gran valor -varios de sus canteranos del primer equipo tienen una valoración en Transfermarkt superior a 70 M€-, han permitido un crecimiento de esas entidades, durante los años en los que la presión por acudir al mercado no era tan acuciante.

La economía del deporte al servicio de una mejor gestión de canteras: la gestión de expectativas, el efecto de la edad relativa…

Las metodologías de análisis de jugadores, conocida por su término en inglés: scouting y la construcción o remodelación de las instalaciones dedicadas a la formación en los grandes clubes no impiden que estos sigan cometiendo algunos errores que vienen siendo señalados desde ámbitos académicos desde hace tiempo.

Un ámbito en el que se han venido publicando artículos muy interesantes y sobre el que merece la pena prestar atención es la influencia de los padres en la gestión de las academias deportivas. Aspectos como la gestión de expectativas, la actuación de los agentes o la confianza en la metodología y trabajo de los técnicos es de gran importancia para optimizar los resultados y la progresión de los jóvenes talentos deportivos.

Pero sin lugar a dudas, una de las muestras de sesgo valorativo reincidente y no suficientemente valorado es el que se produce por el llamado efecto de la edad relativa, conocido por sus siglas en inglés -RAE: Relative Age Effect-.

El RAE consiste en la menor presencia, en un ámbito determinado, de los nacidos en los últimos meses próximos al corte, a partir del cual se clasifica una nueva categoría de edad.

El efecto se produce en diferentes ámbitos, siendo el del deporte, uno en los que se manifiesta de manera más evidente. Los primeros estudios sobre este efecto en deporte fueron los realizados por R. Barnsley, Thompson y P. Barnsley (1985), que descubrieron que el 40% de los jugadores de categoría juvenil de hockey sobre hielo en Canadá habían nacido en el primer trimestre del año. En el caso del fútbol, el primer estudio publicado es de R. Barnsley, Thompson y Legault (1992), y desde entonces se han publicado nuevas evidencias de la existencia de este fenómeno.

Hace unos años estudié junto a otros colegas el RAE en el fútbol español de la temporada 2009-10 (Salinero, Pérez-González, Burillo y Lesma, 2013). Confirmamos entonces que había un importante efecto que afectaba desde la base –canteras- y que llegaba hasta la élite – primera división-. El efecto se iba atenuando desde las categorías de base hasta llegar a las de élite, pero en estas últimas seguía estando presente.

La actualización de los datos a día de hoy arroja resultados similares, pues en ambos casos la liga de máxima categoría presenta alrededor de un 60% de nacidos en el primer semestre, y en el caso de las canteras se ha pasado de tener un 75% de nacidos en los seis primeros meses del año a tener un 80%.

Se aprecia aún más el desequilibrio, si comparamos la presencia de nacidos en el primer trimestre y la comparamos con los nacidos en el último trimestre del año. En 2009/10 el 34% de los jugadores de la Liga de primera división habían nacido entre enero y marzo, mientras que sólo el 18% habían nacido entre octubre y diciembre. En 2018/19 la diferencia es 31%-20%, habiendo 19 equipos de los 20 totales que presentan un desequilibrio a favor del primer semestre. Además, la bibliografía ha demostrado que el fenómeno afecta igualmente a las otras grandes ligas europeas, que sin excepción – para el caso de las 5 grandes: Premier, Serie A, Bundesliga, LaLiga y Ligue 1- presentan también mayor porcentaje de nacidos en el primer semestre.  La acumulación de este efecto a lo largo de los años y en los diferentes países significa que una cantidad nada despreciable de jugadores de los últimos meses del año no tuvieron la oportunidad de jugar en categoría profesional, cuando lo hubieran merecido. Ese talento mal seleccionado tiene efectos en varios ámbitos: económico, ético, discriminación, futbolístico – a mejor nivel medio mayor evolución del juego-, etc.

Recientemente, un grupo de investigadores, entre los cuales me encuentro, publicamos el artículo: “Selection and promotion processes are not associated by the relative age effect in an elite Spanish soccer academy” (Plos One, 2019) que, tras analizar la promoción, durante 5 años de un grupo de más de 100 jugadores de una academia de élite, demuestra que la selección mayoritaria de jugadores de los primeros meses del año es errónea, pues está basada en criterios físicos y no de valor técnico-táctico.

El porqué de este efecto se debe básicamente a que en la edad de captación el peso, altura y maduración muestran significativas diferencias entre los nacidos en los primeros meses del año y los de los últimos. La captación es un punto crítico que influye de manera muy significativa en el futuro de los elegidos y de los no elegidos en ese momento. Por eso, comprobamos en nuestro caso, que el fútbol profesional se ve afectado por la selección en la base y no presenta un equilibrio de nacidos en los diferentes meses del año, tal y como debería ser en base a la ley de los grandes números en una serie amplia de distribución aleatoria.

Podría extenderme ampliamente, comentando más porqués, detallando cifras de diferentes canteras y escribiendo las explicaciones dadas por técnicos y responsables de fútbol sobre el fenómeno, pero necesitaría más espacio del que debe tener un artículo de estas características. Sólo les dejo un último detalle del estudio de esta temporada: los equipos de las categorías inferiores de los tres clubes con mayores ingresos en España –Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid- tienen en total 346 jugadores nacidos entre enero y marzo, y sólo 43 jugadores nacidos entre octubre y diciembre. ¿Les sorprende? ¿Cuánto talento se habrá perdido por el camino?